Como hoy no se patrulla, toca lectura. Vamos a repasar la estupenda traducción que ha hecho el DrZito del Noir Manifesto, de Domenic Stansberry, en su blog. Vean un extracto y pásmense:

[…] el oscuro mundo del noir ha sido desplazado en el mercado por un tipo diferente de novela de crímenes: el thriller comercial (que en sus cubiertas se anuncia como thriller literario, aunque en verdad ese género muriera del todo con Graham Greene). 
Escritores del género negro como Dave Goodis, Jim Thompson, Dorothy Hughes, Chester Himes y Charles Williams eran deterministas sociales cuyo trabajo demostraba una empatía  considerable con la gente pequeña, los de abajo, los de fuera, los que  son empujados, excluídos, atrapados. Aquellos que toman acciones  desesperadas para escapar de esa trampa pero que en último término  fracasan.
Por el contrario, los valores primarios de esta nueva generación de  melodramas criminales no incluyen estas preocupaciones. Estos libros se  parecen mucho más a las viejas novelas del oeste “de a duro” que se  centraban en el rescate de Pollyanna atada a las vías del tren. Pollyanna en el thriller contemporáneo  puede tomar muchas formas. Puede ser una bella mujer amenazada por un  asesino en serie. Un chico amenazado por un padre maltratador. Incluso  los mismos Estados Unidos, amenazados por la destrucción nuclear, el  terrorismo o un presidente demente. Estas novelas pueden apoyar una  causa noble – pueden caer a ambos lados del espectro político- pero hay  algo que siempre cumplen. El mundo está limpiamente dividido entre el  bien y el mal. Y el bien siempre termina triunfando.
Algunos pueden ver esta afirmación, aunque sea simplista, como algo  bueno. Pero esa moralización es una traición al verdadero y oscuro  espíritu del género negro. El propósito de la mayoría de los thrillers contemporáneos  -con sus valores típicos de la clase media y su insistencia en la  iluminación interior de los personajes- es organizar y subyugar los  mismos impulsos que dieron lugar a la sensibilidad noir. Su propósito es  destruir los bajos fondos. Y con esto no me refiero a los bajos fondos  criminales, sino a los bajos fondos de la imaginación, el reino secreto  de la psique, los oscuros reinos de Hades que habitan y animan el alma del individuo.
Los creadores del género tenían intenciones completamente diferentes.

El Noir Manifesto al completo puede leerse aquí, en el blog del DrZito. Bravo, compadre. Y muchas gracias por tomarse el trabajo de traducirlo.
(la ilustración la firma fanlay)

Como hoy no se patrulla, toca lectura. Vamos a repasar la estupenda traducción que ha hecho el DrZito del Noir Manifesto, de Domenic Stansberry, en su blog. Vean un extracto y pásmense:

[…] el oscuro mundo del noir ha sido desplazado en el mercado por un tipo diferente de novela de crímenes: el thriller comercial (que en sus cubiertas se anuncia como thriller literario, aunque en verdad ese género muriera del todo con Graham Greene).

Escritores del género negro como Dave Goodis, Jim Thompson, Dorothy Hughes, Chester Himes y Charles Williams eran deterministas sociales cuyo trabajo demostraba una empatía considerable con la gente pequeña, los de abajo, los de fuera, los que son empujados, excluídos, atrapados. Aquellos que toman acciones desesperadas para escapar de esa trampa pero que en último término fracasan.

Por el contrario, los valores primarios de esta nueva generación de melodramas criminales no incluyen estas preocupaciones. Estos libros se parecen mucho más a las viejas novelas del oeste “de a duro” que se centraban en el rescate de Pollyanna atada a las vías del tren. Pollyanna en el thriller contemporáneo puede tomar muchas formas. Puede ser una bella mujer amenazada por un asesino en serie. Un chico amenazado por un padre maltratador. Incluso los mismos Estados Unidos, amenazados por la destrucción nuclear, el terrorismo o un presidente demente. Estas novelas pueden apoyar una causa noble – pueden caer a ambos lados del espectro político- pero hay algo que siempre cumplen. El mundo está limpiamente dividido entre el bien y el mal. Y el bien siempre termina triunfando.

Algunos pueden ver esta afirmación, aunque sea simplista, como algo bueno. Pero esa moralización es una traición al verdadero y oscuro espíritu del género negro. El propósito de la mayoría de los thrillers contemporáneos -con sus valores típicos de la clase media y su insistencia en la iluminación interior de los personajes- es organizar y subyugar los mismos impulsos que dieron lugar a la sensibilidad noir. Su propósito es destruir los bajos fondos. Y con esto no me refiero a los bajos fondos criminales, sino a los bajos fondos de la imaginación, el reino secreto de la psique, los oscuros reinos de Hades que habitan y animan el alma del individuo.

Los creadores del género tenían intenciones completamente diferentes.

El Noir Manifesto al completo puede leerse aquí, en el blog del DrZito. Bravo, compadre. Y muchas gracias por tomarse el trabajo de traducirlo.

(la ilustración la firma fanlay)

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    fire and shadows
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    Domenic Stansberry’s Noir Manifesto is one of the few really interesting, thought-provoking essays on noir. You can read...
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